¿Qué es la economía y qué hace a un buen economista?
La economía, en esencia, estudia las relaciones de causa y efecto: analiza cómo se asignan los recursos escasos, que tienen usos alternativos. Las personas responden a incentivos, costos y costos de oportunidad según el valor subjetivo que cada una otorga a sus decisiones. Son estas decisiones las que determinan los resultados que observamos en la sociedad. Thomas Sowell nos recuerda: "Los incentivos no son solo monetarios; incluyen prestigio, riesgo, miedo, poder y placer. Las personas responden a todos ellos".
Por lo tanto, la economía estudia las opciones, los incentivos y los costos de dichas opciones en condiciones de escasez. La primera lección de la economía es la escasez: nunca hay suficiente de nada para satisfacer las necesidades ilimitadas de todos. Sin embargo, nuestras opciones no son infinitas, y no comprender esto conduce a malas decisiones y malos resultados. Las opciones que tenemos suelen ser mucho más limitadas de lo que creemos, y debemos ser conscientes de que todo lo que hagamos estará dentro de los límites de la escasez.
Estas decisiones reflejan el valor subjetivo que cada persona otorga a los diferentes costos y beneficios, ya que lo que es importante o vale la pena sacrificar para una persona puede no serlo para otra. Además, dado que el valor y los costos son subjetivos solo cuando una persona tiene plena y completa propiedad sobre sí misma, sus decisiones, bienes, etc., es posible asignarle a cualquier cosa el valor subjetivo más alto y preciso.
La esencia de la economía reside en reconocer que existen compensaciones, no fantasías. Thomas Sowell nos enseñó que "no hay soluciones. Solo hay compensaciones". A menudo se malinterpreta la economía como una ciencia deprimente, pero como bien señaló Thomas Sowell: "La economía no es deprimente. La vida es deprimente". La vida no nos presenta resultados perfectos, sino opciones limitadas: "La vida no nos pregunta qué queremos. Nos presenta opciones". Cada decisión que tomamos tiene costos, que son el precio que pagamos y todas las demás oportunidades que dejamos pasar al tomarla (compensaciones). Las personas toman decisiones basándose en los incentivos, las posibles recompensas o el sufrimiento que evitan al tomar esa decisión.
Frédéric Bastiat enfatizó que un buen economista debe mirar más allá de los efectos inmediatos y visibles para considerar las consecuencias a largo plazo, a menudo invisibles. Para comprender el verdadero costo de cualquier cosa, es necesario saber a qué se está renunciando y las consecuencias invisibles, que son tan reales como las visibles. "Casi siempre ocurre que cuando la consecuencia inmediata es favorable, las consecuencias posteriores son desastrosas, y viceversa".
Esta forma de pensar es lo que Thomas Sowell denomina "pensar más allá de la primera etapa". Muchas personas se basan en el pensamiento de la primera etapa (centrándose únicamente en los resultados inmediatos a corto plazo) sin considerar las repercusiones de sus decisiones y acciones. Para tomar mejores decisiones, debemos desarrollar la disciplina de pensar más allá de la primera etapa. Antes de tomar cualquier decisión económica o personal, Sowell nos insta a plantearnos tres preguntas esenciales: "¿Comparado con qué? ¿A qué precio? ¿Qué evidencia sólida tenemos?".
Estos principios no son solo verdades económicas, sino herramientas para pensar con claridad en un mundo lleno de decisiones difíciles. Nos ayudan a comprendernos mejor a nosotros mismos y a los demás, ya que explican el comportamiento humano y las consecuencias de las decisiones y acciones. Es al seguir estos principios que alguien se convierte en un economista auténtico y eficaz. Todos deberíamos estudiarlos y aplicarlos, ya que nos ayudarán a guiar, mejorar y comprender el proceso de toma de decisiones en nuestras vidas.
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